Maquinando - Malditos bastardos02/02/2010 | Roberto DíazLa eliminatoria de la Copa del Rey entre el Celta y el Atlético de Madrid tuvo un precio muy caro para el joven que fue brutalmente agredido por miembros radicales del club atlético. El chico, al que tuvieron que darle 100 puntos por heridas en la cabeza, además de sufrir lesiones de todo tipo por todo su cuerpo, tuvo la mala suerte de cruzarse con esta pandilla de energúmenos que vieron en su camiseta céltica una provocación, traducida en una paliza brutal. Conozco a ese chico. Cuando era pequeño venía al fútbol con su padre y conmigo para ver si cogía gusto a esto del balompié. Su padre estaba preocupado porqué no entendía de dónde le venía su afición por el Athletic de Bilbao, cuando su familia es de Vigo de toda la vida. No sé si por tanto llevarle a Balaídos o por ver a aquel Athletic que claudicaba una y otra vez ante las entonces potentes huestes célticas, el chico se nos hizo del Celta. El club vigués ganó un aficionado asiduo, y no es moco de pavo cuando tan mal andamos de hinchas en Balaídos. Pero pienso ahora si el pobre chaval se volverá a atrever a ir al estadio. Cuando estaba rodeado de neonazis que le pegaban patadas por todo su cuerpo, pensaría que no vale la pena jugarse la vida por asistir a un partido de fútbol. Le tocó a él pero podría haberse sido cualquier otro de esos jóvenes hinchas que ilusionados se encaminaban al estadio. Me dolió por él; me duele por todos. En este tema no hay excusa. Los presidentes de los clubes siguen amparando a esta gentuza en un ejercicio pleno de hipocresía. Bien haría el Atlético de Madrid en tener un detalle con este chaval para al menos esconder sus vergüenzas, las que les provocan estos malditos bastardos.
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